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Emolienteros vs. Covid

Rodrigo Moreno - Paolo Amancio

Durante muchos años hombres y mujeres lo ofrecen al público en cientos de carretillas dentro del país. Caliente, de un aroma espectacular y perfecto para los días fríos, así nos muestran al emoliente. Nuestros compatriotas también se vieron afectados por la pandemia, siendo así más de 35 mil emolienteros a nivel nacional que solicitaron ser incluidos en la reactivación económica implementando protocolos para atender a sus fieles clientes.


El Covid-19 llegó a tierras peruanas y con él la incertidumbre, la escasez y el desempleo. Fuimos testigos de cómo grandes empresas, entre ellas, supermercados, restaurantes y otros, se vieron obligados a cambiar su forma de operar, en otras palabras, una reingeniería completa.

Pero ¿Dónde quedaron nuestros compatriotas emprendedores?, los que se ganaban el pan día a día, aquellos que se levantaban 5:00 am para empujar sus carretillas hasta el mercado y regresar a altas horas de la noche a su hogar, después de una larga jornada de gritos a todo pulmón y carisma interminable.


Crisis emolientera


Jahir Padilla de 26 años, natal de Chongoyape fue uno de los tantos emolienteros que se vio afectado con la pandemia. Él se encuentra ubicado en la Av. Arizola, la cual está dentro de la urbanización San Eduardo, en Chiclayo.

La coyuntura lo obligó a retornar a su tierra y dejar Chiclayo, la ciudad en donde trabajaba hace más de tres años.

Quiso cambiar de rubro, pero, como ya sabemos un emolientero no la tiene igual de fácil. El cambio implicaba una inversión fuerte, y prefirió guardar el poco dinero que tenía ahorrado para comprar víveres y llevar a casa de sus padres.

Por el momento solo le quedaba sobrevivir del trabajo de sus progenitores y acoplarse a ellos para poder llevar el pan durante esos 4 meses de encierro.

Él sabía que la cuarentena no sería para siempre, tenía que regresar, sin embargo, el volver a las calles se tornaría en una rutina muy difícil, ya que no solo implicaba protegerse del virus sino también velar por la salud de sus clientes.

Es por eso que, durante todo ese tiempo, él se mantenía informado sobre hierbas, recetas y brebajes para ayudar a combatir el Covid-19.


Superando la crisis


De regreso y con las energías recargadas, Jahir se acopló a la nueva normalidad, tanto así que hasta incluyó delivery en el negocio. Junto con el los emolienteros de nuestro país retornaron a las calles con todas las de la ley, volviendo a ser los reyes del desayuno al paso que sobresalen en el centro de la ciudad.

Sin estar abarrotado de gente como hasta la primera semana de marzo, Jahir recuperó su sitio y su tradición.

Temporalmente se suspendió la yapa, ya que ahora todo producto es para llevar, le tuvo que decir adiós a los vasos de vidrio y el enjuagarlos mil veces en la misma agua, Padilla tuvo que invertir en utensilios descartables, ya que la nueva normalidad lo exige de esa manera, sin mencionar las botellas de alcohol que se consumen día a día y por supuesto la protección de plástico en la carretilla, para evitar el contagio.

A pesar de que el virus cobró la vida de algunos de sus clientes en la urbanización San Eduardo ubicada en la ciudad de Chiclayo, nuestro compatriota fue ganando nuevos consumidores, los mismos que van a comprar a las panaderías y bodegas que rodean la avenida.

Ahora no solo se ofrecen los emolientes tradicionales, sino también brebajes a base de hierbas de Equinácea, la cual es potente para elevar las defensas y por supuesto los infaltables, como el Tomillo, Eucalipto y Arrayán.

Si sales al trabajo temprano y te queda cerca, no dudes en darte un salto rápido por su carretilla, en donde no solo ayudarás a tu salud, sino que también apoyarás el trabajo de un compatriota luchador y perseverante.



 
 

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